Seleccionar página

Es muy importante saber hacia donde queremos encaminar nuestra vida. Y como parte de esta, está fielmente ligada nuestra profesión. Da igual que seamos cajeros, pintores, arquitectos, médicos… siempre y cuando demostremos que es ese el camino que queremos recorrer, tendremos éxito.

Es muy duro saber a lo que nos queremos dedicar. Sí, sabemos cuales son nuestros hobbys, nuestros entretenimientos, nuestras obligaciones… Pero ¿cómo diferenciar de lo que realmente estamos dispuestos a hacer de manera profesional?

¿De pequeño qué querías ser?

éxito

Imagen por PublicDomainPictures

De pequeña, siempre quise ser cirujana. Me fascinaba la manera de trabajar del cuerpo humano y siempre me ha gustado poder ayudar a los demás. Y cuando estaba a punto de acabar el Bachiller, me di cuenta.

Ese destino no era para mí. La sangre no me importaba, pero el olor de las vísceras me superó. Fue un duro golpe, porque nunca me había imaginado haciendo otra cosa. No tuve éxito, pero no por eso hay que tirar la toalla.

Entonces, decidí emprender la carrera de Bellas Artes. Pues desde pequeñita se me ha dado bien dibujar y siempre fui a talleres.

Y ahí sí que puedo decir que, me enamoré de ese mundo. No suponía ningún esfuerzo el levantarse pronto para hacer un viaje diario de 2 horas. Porque cuando llegaba a las aulas y olía el aguarrás manchado con pequeños tonos de carboncillo, se disipaban todas mis dudas. Había nacido para estar entre caballetes.

Y no solo el aire era diferente sino que las herramientas también jugaban un gran papel. Pasar de libretas de anillas y bolígrafos rotos, a llevar lienzos, arcilla, acuarelas, etc. Fue todo un descubrimiento.

Aquí os dejo un nuevo álbum que he subido de algunas de mis obras del último año de carrera: Ilustración

Mi camino por Bellas Artes no solo me descubrió un mundo que no conocía y del que me enamoré. Si no, que me ayudó a crecer como persona con todas las consecuencias.

Y, después ¿qué ibas a hacer?

En los últimos años, siempre se eligen las especialidades. En mi caso opté por el Diseño Gráfico y la Ilustración. Pero siempre hay compañeros que eligen otras opciones como restauración. O escultura. Y es cuando te das cuenta de que esto se acaba.

Que en realidad no estás haciendo solo lo que te gusta. Sino que, estás preparándote para poder vivir de ello.

Ya empiezan otra vez las dudas infinitas de, ¿seré capaz de dedicarme a esto?,¿quién me contrataría a mí?,¿valgo la pena en este campo?….

Y así sucesivamente hasta que optas por los caminos más razonables. Que no tienen siempre que ser los que más nos gusten.

 

No optes por lo sencillo

Seamos sinceros. Cuando eliges un camino por comodidad o por conveniencia no estas siendo del todo tú mismo. Por lo que tarde o temprano fracasarás y dejaras de lado todo el esfuerzo que has utilizado por conseguir algo de lo que realmente no estabas seguro.

Es por ello que aunque sea difícil, siempre es mejor luchar por lo que uno quiere. No sabemos nunca cuando llegará, o si llegará algún día. Lo que sí está claro es que esa esperanza e ilusión es lo que mantienen la llama de tu camino viva.

He pasado de querer ser profesora a querer tener mi propio taller, de querer realizar proyectos e-learning a querer ser diseñadora freelance. Y sé que ahí no quedará la cosa, porque cada día aprendo cosas nuevas y me fascina este mundo.

 

Así que no te engañes y lucha por lo que quieres.